El desierto de los tártaros – Dino Buzzati

El desierto de los tártaros – Dino Buzzati

Título: El desierto de los tártaros (1940)
Autor: Dino Buzzati

El desierto de los tártaros

Entre tanto el tiempo corría, su latido silencioso mide cada vez más precipitado la vida, no podemos parar ni un instante, ni siquiera para una ojeada hacia atrás. «¡Párate! ¡Párate!», quisiéramos gritar, pero comprendemos que es inútil. Todo huye, los hombres, las estaciones, las nubes; y de nada sirve agarrarse a las piedras, resistir en lo alto de un escollo; los dedos cansados se abren, los brazos se aflojan inertes, nos arrastra de nuevo el río, que parece lento pero jamás se para.

E así todo. Esta novela é cruda e nada complacente co lector pero non triste, só pon negro sobre blanco a realidade existencial.

—Quizá sí, por desgracia —dijo el comandante—. Todos, más o menos, nos obstinamos en esperar. Pero es un absurdo, basta con pensarlo un poco (y señalaba con una mano hacia el norte). De ese lado nunca podrá venir una guerra.

Metáfora que resume o libro. Vivir na expectativa de que as cousas mellorarán, que o mellor está por vir. Ate que se acaba.

Cos párrafos anteriores xa comento o relevante do libro, pero copio e pego a sinopse que propón a editorial:

La fascinación que desde su aparición en 1940 ha despertado “El desierto de los tártaros”, la más célebre novela de Dino Buzzati (1906-1972), proviene tanto del paisaje formal de la fábula que narra, como de la significación que oculta. La historia del oficial Giovanni Drogo, destinado a una fortaleza fronteriza sobre la que pende una amenaza aplazada e inconcreta, pero obsesivamente presente, se halla cargada de resonancias que la conectan con algunos de los más hondos problemas de la existencia, como la seguridad como valor contrapuesto a la libertad, la progresiva resignación ante el estrechamiento de las posibilidades vitales de realización, o la frustración de las expectativas de hechos excepcionales que cambien el sentido de la existencia.

Costoume un pouco engancharme coa súa lectura, pero de forma sutil vaiseche metendo dentro polo xeito en que describe realidades compartidas de xeito universal.
Sen artificios vanos, sen barroquismos, como a vida na fortaleza, describe a comodidade que se atopa na rutina, a sensación de aferrarse ao “malo conocido”, a imposibilidade de saír de esas “fortalezas” nas que nos metemos e nos meten,…

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